Jugando con esta perspectiva, sorprenden también los fragmentos de una historia aparentemente inconexa con el resto de la trama: un policía mexicano que juega al fútbol con su hijo, que desayuna con su mujer, que se va a trabajar... ¿Por qué? El director nos tiene preparado un pequeño regalo, un detalle sutil que, en su resolución, vemos que podría haberse obviado, en la inmensa mayoría de películas se obvia, no se cuenta porque no hace avanzar la trama; sin embargo, el director sabe el ambiente que está creando, sabe la sensación de caos y horror que quiere provocar en el espectador, y es por ello que con un detalle tan sutil y tan bien pensado consigue evocar esos sentimientos por todos los poros del metraje, desde los más a los menos importantes. Qué talento y qué mente más pensante.
En la línea de crear este ambiente, hay un elemento que no se puede obviar: el sonido. La música o, más bien, la ausencia de esta. Como ya se ha mencionado, la película es un viaje en el que acompañamos a Kate como si ella fuera la reportera y nosotros el operador de cámara del programa televisivo "Callejeros". ¿De qué se caracteriza este programa? De mostrarnos la realidad más dura al pie de calle, sin artificios ni dramatizaciones. Salvando las distancias, es este el fin al que aspira la película. Para ello, se han suprimido todo tipo de música que no juegue un papel determinante, dominando en casi todo el metraje el sonido ambiente: los pasos sobre la arena, las respiraciones que denotan difíciles decisiones, el alboroto de un tiroteo, o hasta la naturalidad de una charla en una reunión. Realmente nos metemos dentro de este mundo tan cuidadosamente construido para transmitir realidad. Solamente encontramos una banda sonora tenue en momentos de tensión, como la que conseguía pegarnos a la butaca en "Gravity" (Alfonso Cuarón, 2013). Una música dura, que va in crescendo conforme lo hace la acción o el dramatismo de la misma. Un plano cenital panorámico de un desierto con esta leve música no se entiende hasta que culmina y entra en plano en helicóptero a través del cual estábamos siguiendo el viaje. No se desaprovecha ni un solo plano, todo está milimetrado para que el espectador sea un compañero más y que pueda captar una clara visión de ese mundo.
Villeneuve habla a través de la cámara. Y una escena magistral para ello es la llegada de los coches a la ciudad de Juárez. Estamos viendo a unos niños jugando a fútbol en un descampado, cuando de repente la cámara comienza a girar, y vemos en la calle de al lado unos cuantos coches de policía rompiendo ese ambiente de tranquilidad y naturalidad que sin embargo desaparecen tras la continuación de este giro sobre sí misma que hace la cámara y vemos una panda de chavales sentados en un banco hablando. Pero siguiendo con este giro 360º, volvemos a ver a los coches avanzar, hasta que desaparecen por un túnel y, completado su recorrido, la cámara vuelve a enfocar a esos niños que ven como natural esas situaciones en su rutina y que, por supuesto, no se han alterado ni un ápice. Por supuesto, todo ello con el sonido ambiente de quien estuviera allí: el alboroto de gente, repentinamente superado por el sonido de los coches hasta que estos desaparecen y todo sigue en calma. Como ya avisa el personaje de Benicio del Toro, para nuestros oídos yanquis todo suena raro, pero si nos ponemos en la situación de los habitantes de la ciudad, podemos sentir las situaciones límite y el continuo peligro en el que viven su día a día. Por eso ponía el ejemplo de "Callejeros". Es la mejor comparación para entender la película: el día a día, la rutina un lugar cercano pero oculto lleno de problemas, presentado a un nivel de tierra, donde el espectador es el primero de los viajeros. En esta línea podría comentar muchos más ejemplos de esta fabulosa película, pero dejo al espectador que lo descubra en la sala de cine.La película tiene momentos dramáticos muy marcados. Distintos asaltos u operaciones presentados en varias secuencias autoconclusivas (como tienen que ser) que nos mantendrán siempre al filo del asiento hasta que no sepamos como se va a resolver esa situación. ¿Qué tienen que hacer? ¿Qué es eso? Y ahora, ¿cómo van a seguir? ¿Va a ser así de fácil? ¿Qué problema les va a surgir? ¿Va a morir alguien? ¿Disparará? Son preguntas continuas que el espectador va a tener rondando su mente. En cada secuencia nos veremos conteniendo la respiración durante su desarrollo y exhalando profundamente o abriendo la boca en señal de máxima sorpresa ante la ansiada y a la vez temida resolución, al igual que ante la inteligencia del discurso conforme lo vamos captando. Todo esto tiene su punto álgido en una magnífica última secuencia de acción fantásticamente rodada donde las tramas de todos los personajes confluyen para hacerles avanzar ese gran paso que necesitaban, donde todo se explica y entiende, con un cierto giro que hace que no nos queramos perder detalle de la traca final.
En cuanto a los personajes, con solo leer el nombre de los actores, nos podemos hacer una idea de lo que nos vamos a encontrar. Emily Blunt demuestra mucha fuerza y vigor a la vez que fragilidad y horror ante los acontecimientos. Su interpretación (al igual que la de Benicio del Toro) merece como mínimo alguna nominación en la próxima temporada de premios. Sin embargo, una pregunta que puede desconcertar un tanto al espectador, es: ¿por qué alguien con tantos problemas dramáticos e inseguridades es puesta al frente de una operación de tal calibre? El punto flaco de presentar una personalidad tan vulnerable es que no deja espacio a mostrar esa seguridad y fortaleza de Kate que debería tener para estar ahí, y eso puede desenganchar al espectador el punto de vista de ella. Benicio del Toro, al igual que hacía en grado superlativo en "Escobar: Paraíso Perdido" (Andrea Di Stefano, 2014), se erige como soberbio robaescenas, con una actuación ciertamente contenida, sin puntos extremos, pero que llena la pantalla con su sola presencia y unas frases de diálogo más que profundas. Josh Brolin derrocha naturalidad y soltura, pero sí es cierto que su personaje no está hecho tanto para lucimiento como el de Emily y Del Toro. Para los fans de las series de televisión, será un auténtico regalo ver a Victor Garber ("The Flash" y "Legends of Tomorrow") y a Jon Bernthal ("The Walking Dead") en unos papeles más que suculentos.
Una mujer sola contra una problemática gigantesca. Un director con una mente única para triunfar a lo más grande. Esperemos que esta última afirmación sea confirmada por la Academia de Hollywood en Febrero.
"Sicario" (Denis Villeneuve, 2015). Reparto: Emily Blunt, Benicio del Toro, Josh Brolin, Victor Garber, Jon Bernthal, Daniel Kaluuya. Género: Thriller. Drama. Acción. Drogas. Crimen. Policíaco. Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=5QqkTUFdnE8
RJ



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