Normalmente,
la historia de una película te atrae por la estructura narrativa que tiene; en
la gran mayoría, planteamiento-nudo-desenlace (si empieza fuerte, si mantiene
el ritmo, si el final sorprende…). Por supuesto que encontramos potencia en
este apartado, ya que arranca el film con una de las mejores secuencias
iniciales vistas, en su duración mantiene ritmo (a pesar de decaer un poco tras
la aparición de la chica Bond), el final tiene un ritmo frenético con bastante
intriga hasta la decisión final… Pero además, la historia que te cuenta
“Spectre” hay que mirarla desde otro punto de vista: el trasfondo, lo que no se
cuenta (o casi no se explica) pero que está ahí. El fundamento de la trama es
aunar todo lo visto hasta ahora para introducir un nuevo duelo pero, lejos de
quedarse en una mera excusa para desarrollar la película, ese espíritu del
pasado inunda toda la película con continuas referencias, imágenes,
sentimientos que emergen (fantásticas referencias al primer amor de Bond y como
contrasta con el aparente nuevo gran amor por el personaje de Lea Seydoux;
recuerda al debate interno que sufre Lobezno por dejar atrás a Jean Grey en
“Lobezno Inmortal” [James Mangold, 2013]). Con mayor o menor peso en la trama,
se aúna ese sentir del pasado tan actual, alejando así la crítica a esta saga
de espías de que cada película es independiente, con una chica, malo y trama
distinta y sin trascendencia; toma trascendencia. Y como he avanzado en la
introducción, no hablamos solo de la saga de Daniel Craig. A lo largo del film,
y ya sí en un completo segundo (o incluso tercer) plano, hay continuos guiños a
la saga del espía (el famoso esmoquin blanco con la flor roja, el paraje nevado
con movimientos particulares, el coche clásico… y demás regalos directos a los
más fieles de la saga). Todo esto está muy bien pensado, pero una película
tiene que mantenerse por sí misma, y ahí reside la gran dificultad de construir
este homenaje: conseguir, a pesar de ello, una identidad propia. Aquí reside de
igual manera el gran logro del film.
Hablando
de logros, la primera secuencia es una clarísima declaración de intenciones de
la calidad que va a estar presente a lo largo de todo el metraje. Seguro que
los productores del film se llevaron las manos a la cabeza cuando Sam Mendes
les dijo que quería arrancar con un plano secuencia que va desde un plano
general de una carroza en medio de un multitudinario desfile en México, hasta
tener a Daniel Craig corriendo por la cornisa de un edifico, pasando por un
primer plano de su máscara y la entrada a una habitación por la que han subido
a través de un ascensor. Los espectadores también se echarán las manos a la
cabeza, seguro, pero por la genialidad de este arranque que te atrapa al
momento y la perfección que mantiene en todo momento (figuras claramente
encuadradas, la profundidad de campo cuando sale por la ventana y camina por la
cornisa, el perderse entre la gente, el carácter mujeriego de Bond… y todo sin
cortar; bravo). Lo mejor es que esa técnica no se queda ahí, en una promesa,
sino que cumple las dos horas y media de duración con juegos tan sutiles (a la
par con el carácter de Bond) como puede ser una escena sensual de besos pegados
a un espejo con un primer plano de sus caras reflejadas, la oscuridad en la que
se sume y de la que surge el personaje tan enigmático del villano o continuos
juegos con el enfoque de la cámara para guiar la atención del espectador e
indicarnos qué mirar, donde está el truco…
Toda
esta técnica no significaría nada sin unos actores sobre los que aplicarla.
Salvando al personaje de Dave Bautista que, más que personaje, es un busto
peleón al que solo se le ha otorgado una palabra de diálogo (seamos sinceros,
¿esperábamos algo más de él que repartir leches a Bond? Más aún, ¿necesitábamos
algo más de él?), el reparto está más que a la altura. Christoph Waltz ya ha
dejado más que probado que es el perfecto villano satírico, y aquí no iba a ser
menos (el director le ayuda mucho, situándole en las sombras, dándole una voz
profunda y regalándole planos más que favorables), pero tampoco es más, la
verdad. Después de la brillantez desprendida por Javier Bardem como Da Silva en
“Skyfall” (Sam Mendes, 2012), este villano no resulta tan aterrador y, obviando
su omnipresencia, apenas tiene armas. Su resolución tampoco resulta nada del
otro mundo, pero es significativo con respecto a Bond (ya lo entenderéis al ver
el final). Daniel Craig sigue en su tono de gentleman británico, mujeriego,
pícaro y enamorado reticente. Aunque al principio parece no haber química con
Lea Seydoux, en la escena del tren ya comienza a avistarse lo que está por
venir. La actriz francesa cumple a la perfección con su papel, tanto por el
estupendo tratamiento que le da el guión (dentro de ese recuerdo de las pasadas
entregas), cómo afecta a Bond y cómo se desenvuelve, tanto de chica frágil como
fuerte e imponente. Secundarios de lujo como Ben Whishaw (magnífico en su forma
de moverse; hay un plano en el que vemos a Bond con la figura del perfecto
gentleman controlador con las piernas separadas y la mano en el bolsillo de la
chaqueta y a Q con los pies juntos, perfectamente equilibrados, las manos
juntas, cual típico informático superdotado), Monica Bellucci (breve pero
intensa, con esa postura perfectamente erguida y recta pero con la inseguridad
palpable en el rostro), Naomie Harris (buen apoyo aunque un tanto
desaprovechada), Ralph Fiennes (digno heredero de M como el que pone las cosas
difíciles a Bond pero que cuando no está lucha por él) y un genial Andrew Scott
(tan inquietante como en su papel de Moriarty en la serie de TV “Sherlock”,
aunque demasiado evidente su rol).
Como
decía al principio, son varios y muy valiosos los ingredientes que hacen de
“Spectre” una de las mejores películas de James Bond y, quizá, la mejor de la
saga de Daniel Craig. Por tanto, ante los rumores de la posible despedida del
actor de su papel, ¿qué mejor que hacerlo con la calidad de la que se disfruta
en este film y un gran homenaje a todo lo anterior?
"Spectre" (Sam Mendes, 2015). Reparto: Daniel Craig, Léa Seydoux, Christoph Waltz, Ralph Fiennes, Andrew Scott, Dave Bautista, Monica Bellucci. Duración: 148 minutos. Género: Thriller. Acción. Espías. Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=ycih-sGr9js
RJ




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